viernes, 11 de enero de 2013

Un cuento sobre Dostoievski




"Tal vez miré hacía atrás por curiosidad pero además de curiosidad, pude tener otras razones" (Poema "La mujer de Lot", Wislawa Szimborska).
 
Poner el corazón sobre la miseria del otro es misericordia había leído en una obra de Dostoievski. La mano le quema como si el fuego la consumiera; mientras va hilvanando unas palabras que puedan convertirse en un bálsamo de leche y miel para su orgullo. Más que lastimarlo hubiera querido que fuese ella la lastimada, pero con el correr de los años se hizo tan fuerte y maleable que no podía fingir un sometimiento. Sinceramente esperaba que su corazón latiera acompasado y armónico para que su vibración le llegara como una suave música que lo meciera en su convalescencia. Quiere obsequiarle una dosis de la luna, con  hojas de hierbabuena y albahaca para calmar el enojo que había provocado con su proceder díscolo y ligero. ¡Qué más da, no tiene remedio! pensó. Sin embargo, insomne hilvana palabras para que le lleguen como un código cifrado para que sus heridas sanen pronto y sea adormecido por la canción que susurra su alma siguiendo los latidos de su corazón. Está estática, miró atrás y es ahora una estatua de sal, bañada por el aroma de un afecto entrañable y eterno. Solamente espera que  él convalezca de lo mejor y retome las cosas que le apasionan. El quizás duerma en esta madrugada, tranquilo y feliz porque una mano invisible acaricia su corazón, como Dostievski describe en alguna de sus obras. LT

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