lunes, 8 de abril de 2013

Cambio de título

   
                                                                                                
                                        
La Dama y el tigre

Silvina Brandoni, presencia un raro incidente nocturno cuando es descubierto un tigre atado a un árbol, en el patio de una de las casas del barrio cerrado donde ella vive. A partir de ese momento, se inicia un periplo a través de su pasado. La visitan su amigo de la infancia,  Blake,  y el fantasma de su madre fallecida, una distinguida pianista frustrada, especialista en la obras de Schubert.  Silvina, fiscal del Ministerio Público, se involucra en una situación  que la llevará a San Pedro de Ycuá Mandyjú,  siguiendo las pistas de un caso en serie, de mujeres  muertas desangradas. En la sombra, sus pasos se entrecruzan con los de un poderoso y peligroso senador de la Nación, quien fuera el amante de su madre.
De manera sencilla y agradable, la trama de la novela describe el árbol genealógico de la protagonista donde aparecen sus padres y sus abuelos con los estigmas de sus ancestros (tragedias, alegrías y oscuros secretos). La genealogía es un lenguaje de precisión matemática, un sistema de repeticiones con fechas, enfermedades, muertes, situaciones y nombres: mapas neurológicos que se recorren y transmiten de generación en generación. Silvina descubre que el respeto y la aceptación de su destino y el de los demás es la clave de su sanación  y del árbol familiar. En la ciudad de Altos, en la quinta paterna, halla la respuesta  sobre su dificultad para comunicarse afectivamente con los demás, salvo con los tigres. La novela plantea el misterio del florecimiento de una personalidad y de que el dolor psicológico puede ser su propia cura, en el frágil límite de la cordura, en un proceso complejo y cambiante.

                                                         María Adela Quevedo Gatti
                                                         Terapeuta Transgeneracional